01/12/2011

CRISIS DE REPESENTATIVIDAD: LA NUEVA DERECHA

En la rica y profusa historia de nuestro país, casi siempre las distintas fuerzas del poder estaban originadas en una elite dominante que fue construyendo el país a su imagen y semejanza. Esa elite que en lo político tuvo en su raíz una matriz oligárquica y autoritaria, apostó a un modelo rentístico y especulador, pero nunca progresista. Era en si mismo una clase dominante que  ahora llamaríamos de derecha. Aunque la izquierda no existía.

 

Por eso ese poder casi absoluto nunca pudo o no quiso, formar un partido de derecha que hubiese sido una necesidad democrática para la libre expresión de esos  sectores que por el contrario, para mantener sus privilegios conservadores auspiciaron luego todos los golpes de estados.

 

Ese poder que durante más de un siglo rigió los destinos de nuestro país dominaba todos los resortes  sociales y políticos que tenían por finalidad la construccion de inéditos puentes de comunicación entre la aristocracia campestre y sectores de la sociedad urbana para continuar y profundizar la búsqueda de un lenguaje común para conservar ese poder autocrático.

 

Pero los tiempos cambian y la Historia también. La irrupción de gobiernos con base popular obligó  a "mimetizarse" de tal manera que sin fundar un partido con amplio anclaje en los distintos sectores sociales, lo hicieron por ejemplo cooptando partidos fragmentados como el menemismo decadente y entreguista, y a una Alianza impresentable que reprodujeron una "ideología" liberal que finalmente terminaron destruyendo el aparato productivo y llevaron a la Argentina al borde de la disolución democrática con la crisis del 200l y 2002.

 

Pero a hora "la Nueva derecha" vuelve a la carga creando verdaderos climas destituyentes contra las formas legítimas del poder constitucional y contra las investiduras de todo tipo. Esta nueva perspectiva de hacer política se caracteriza por pensarse contra la política y contra de sus derechos de otra "cosa" mas que la simple administración  y gestión de los poderes existentes. Esta es una "derecha" que reclama eficiencia y no ideología, que alega mas "gestión" que valores. Esa derecha impugna la política toda como gasto superfluo y como enmascaramiento de otras intenciones, perol o que no es menos cierto que la impugna  con más dureza cuando la política pretende intervenir sobre la trama social tocando sus mezquinos intereses. Llámese a esto puja distributiva.

 

Por ejemplo, la crisis con el "campo" en el 2008. Tiene muchos "rostros" esta nueva derecha., que van desde la ilusoria eficiencia empresarial del macrismo, hasta el conservadurismo mas "rancio" de Duhalde, Rodríguez Saa y De Narváez.

 

La mayoría de los argumentos exhibidos hasta ahora  son fundamentalmente cuasi-destituyentes, con visiones apocalípticas vaciando a los acontecimientos de su verdadera historicidad reciente. Tiene a su favor una corporación de "medios" que en forma constante y repetida deforman la realidad quedando la objetividad a la vera del camino en la ruta de la información.

 

Ya tuvimos la experiencias cuando en el 2008 nos hablaban del "campo" como un dibujo "bucólico" de pioneros esforzados del mismo modo que considera n la pobreza y el hambre  como desgracias naturales, penurias que creen haber redescubierto, presentándose como solidarios de las victimas del sistema cuando en realidad respondían a los poderes agrarios tradicionales.

 

En la "nueva derecha" reina lo abstracto pero con  el vocabulario de lo concreto y para eso usan la complicidad de los medios de comunicación con los cuales tienen sociedades de intereses no solo de clase sino de intereses también. La nueva derecha se inviste con el ropaje de la racionalidad ciudadana, adopta los giros de lenguaje y los deseos más significativos de una óptica colectiva. Un intenso intercambio simbólico viene a sellar así la alianza entre la "nueva" derecha, los medios de comunicación hegemónicos y el sentido común más "ramplón" y simplista  que atraviesa todas las capas sociales ya sean urbanas y rurales.

 

Argentina no está en estado de emergencia como nos quieren hacer creer. Tiene eso si muchas asimetrías que es necesario corregir. El gobierno ha cometido errores es cierto. Pero no de la trascendencia y dramaticidad de las profecías apocalípticas que presentan estas nuevas fuerzas políticas. Proclaman que actúan con dignidad republicana cuando en realidad son economicistas puros. Atraviesan  así toda la materia sensible disponible en la "oferta electoral".Esta nueva derecha tiene una frase predilecta:" no me metan la mano en el bolsillo", como negándose a los actos legítimos de regulación de las rentas extraordinarias de la tierra. Se interpreta la intervención del Estado como una expropiación de legítimos  derechos por simple acumulación histórica.

 

Por eso no nos debe  sorprender  que hayan asimilado el lenguaje conciliador de "consensos","diálogos", "institucionalidad", "seguridad", en un sorprendente movimiento de apropiación del lenguaje para travestirlo en su propio beneficio. Han movilizado la memoria de los oprimidos en función de sostener sus privilegios de unos pocos, vaciando hacia atrás todo sentido genuino y popular.

 

Es una operación a partir de la cual se definen las lógicas emergentes de esa nueva derecha que no duda en reclamar para sí lo mejor de la tradición  republicana y democrática, que no se nombra a si misma como tal, que elude con astucia las definiciones al mismo tiempo que ritualiza en un "mea culpa" vulgar su responsabilidad pasada y presente con lo peor de la política nacional...

 

Pero debo aclarar algo: es bueno que estas "nuevas fuerzas" se presenten a elecciones. Porque es bueno que se legitimicen a través de la expresión popular sus derechos ciudadanos de llegar al poder. Así como también está  bueno que definamos con realidad periodística las verdaderas raíces del poder económico agazapado detrás de las nuevas corporaciones políticas.

 

Argentina está cambiando en cuanto a la percepción popular en cuanto adonde esta la raíz  del poder. Ya no se compra en cualquier "feria" los conceptos de "patria agraria", "reserva moral","nuevo federalismo", etc. Estos términos han surgido del  arcon honorable de los recuerdos, cuando alguna vez significaron algo precioso para miles y miles de argentinos, y salen hoy como mendrugos y astucia política oportunista. Por eso no nos extraña que viejos partidos de naturaleza social y popular deban recurrir a "injertos" neoliberales  para poder sostener una posibilidad electoral dejando detrás de sí un ejemplo de la antipolítica que nos llevó en el reciente pasado histórico a instancias cuyas lecciones deberíamos tener presente.

 

Y no me olvido de quienes sin ningún pudor político recurren a estamentos ligados al proceso mas cruel de nuestra Historia con una complicidad que ofende a toda una sociedad que sufrió los efectos devastadores de una dictadura sin precedente.

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