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21/11/2011
MITOS Y VERDADES SOBRE LA SOBERANÍA

La Vuelta de Obligado
Acuarela de Carlos Ariel Barocelli
El 20 de Noviembre de l845 una flota Anglo-Francesa irrumpió en el Río de la Plata para apropiarse por la fuerza del derecho de invadir y remontar el cauce del Río Paraná para dejar establecida la posibilidad de inaugurar nuevos mercados para sus productos manufacturados. Esa intromisión colonialista a través de las dos flotas más importantes del mundo en esa época, fue rechazada y combatida con heroísmo por orden de Rosas a través del Coronel Lucio Norberto Mansilla quien en paraje llamado luego Vuelta de Obligado, mediante el uso de cadenas que contuvieron a medias a los invasores, y luego con un heroísmo patriótico les infligieron tantas bajas y barcos destruidos, que más que una derrota naval fue una victoria táctica. A raíz de ese hecho histórico memorable es que se designó con el nombre de Día de la Soberanía Nacional el 20 de Noviembre.
¿Pero qué es lo que hace soberano a un país? Puede serlo simplemente por la aplicación de un decreto, ¿o es un hecho institucional y político que se ejerce a través de los actos políticos? El concepto de Soberanía está ligado al de Patria. Y no es fácil racionalizar el concepto de Patria. Para comprenderlo hay que sumergirse en el mundo histórico, en la realidad, no como solo un pasado histórico, sino como una situación social, política viviente y desgarrada. Los hombres y mujeres de un país son los únicos capaces de recuerdos. Por eso la "Patria" es un hecho psicológico vivido como una experiencia individual, y también es un hecho social. Es en tanto participa de un hecho colectivo. Ese destino es la política.

La Patria es la comunidad nacional que tiende a desplegarse en la Nación, pero esa Nación no es la abstracción que plantean los nacionalismos reaccionarios, ya que la Nación no es un ente fuera de la experiencia histórica, porque esas categorías se unen a un territorio o región y expresan generalmente a un grupo institucionalizado. Por eso Patria, patriotismo, Nación, clases sociales, luchas y contradicciones constituyen el proceso de interacción humana surgido de un suelo propio y de un devenir histórico, con todas sus creaciones lingüísticas, técnicas, jurídicas, artísticas y del trabajo humano que nos plantean la idea de una cultura nacional totalizadora. Por eso el concepto de Soberanía empieza a acuñarse en la Declaración de la Independencia del 9 de Julio de l816, cuando proclama que Soberanía es la acción política de una Nación para liberarse de toda denominación extranjera.

Hay tantas Historias como interpretaciones se hacen de la misma. Ha habido durante muchos años un "vaciamiento" y tergiversación de la misma para favorecer la prolongación de una élite dominante. En l9l0, bajo el régimen conservador, la legitimación del orden necesitaba loas a la "patria formal", loas que fueron entonadas por Leopoldo Lugones y Rubén Darío. En la semicolonia agroexportadora, que en l904 había sido presidida por Manuel Quintana, abogado del Banco de Londres, ostentar la escarapela, cantar el himno nacional y enarbolar la bandera eran exigencias insoslayables para en cubrir la verdadera dependencia. O sea que la "patria" formal reemplazaba a la patria real, sin industrias, sin minería, sin electricidad, sin explotación pesquera, etc. Las principales decisiones se tomaban en "River Plate House" de Londres donde se reunían los dueños de los frigoríficos, los ferrocarriles, las empresas de seguros, la flota mercante, los puertos y diversa empresas de servicios públicos. La clase dominante usufructuaria del modelo agro exportador, acallaba los reclamos de la patria postergada para lo cual "celebraba" a la presunta "civilización" expresada en capitales y mercaderías importadas, y desmostaba a la población nativa, india, negra, mestiza, gaucha, por "bárbara, "abúlica" incapaz de todo progreso.

Para ello, ajustó una maquinaria ideológica, tanto en la escuela como en los medios de difusión que idolatraba la cultura y el progreso foráneo, silenciando el alerta de Carlos Pellegrini que en l876 ha dicho "...Nosotros somos y seremos por mucho tiempo, sino ponemos remedio al mal, la granja de las grandes naciones manufactureras...". Asimismo la oligarquía vacuna fabricó una historia "boba", legitimadora de la política predominante, donde los grandes patriotas eran, casualmente amigos de los ingleses. En esa "patria" se hallaba ausente la soberanía. La minoría que detentaba el poder regenteaba a la semicolonia procurando cumplir con los deseos de Su Majestad británica, lo cual ocasionaba, entre otras cosa, un permanente abultamiento de la deuda externa. Que es otra manera de entregar la soberanía pues condiciones las decisiones políticas y económicas que quisiera aplicar cualquier gobierno con sentido nacional. Pero no solo había desaparecido la soberanía en las decisiones propias de gobierno, sino también en cuanto las mayorías populares no podían expresar su voluntad pues imperaba el fraude, que irónicamente pasó a llamarse luego el "fraude patriótico". La contradicción era evidente, porque la "patria" solo puede expresarse a través de las mayorías populares. Pero la verdadera esta muda, sometida y endeudada. Se manifestaba, solo a través de algún movimiento revolucionario como el de l905 y se expresaba, pero en voz muy baja, en las coplas y leyendas que configuraban una presunta identidad nacional.
La circunstancia de que la identidad nacional de los argentinos se diluyese se vio favorecida por la inmensa masa inmigratoria que ingreso al país el mayor desencuentro se produjo, entre los inmigrantes, con la llegada de luchadores sociales, tanto anarquistas como socialistas que venían impregnados del internacionalismo proletario y abominaban de la patria como un obstáculo interpuesto por la burguesía para quebrar la solidaridad entre los trabajadores. Y esta fué una paradoja de la Argentina, la de tener obreros socialistas antes de tener concentración obrera en industrias. Dos décadas después, la patria sufrió una tergiversación mayor. Ante la importancia adquirida por los sectores medios, inmigrantes como hijos de estos confluyendo con la clase menos pudiente del interior, en las llamadas "chusmas yrigoyenistas", desde los sectores reaccionarios brotó una reivindicación "patriótica" de contenido reaccionario que vino a operar como reaseguro del sistema.
El autoritarismo de Uriburu, instalado en el poder el 6 de Septiembre de l930, se calificó asimismo de "nacionalista", en tanto rechazaba de los inmigrantes (esa "resaca" que nos envió Europa al decir de Lugones) y colocaba a la patria, allá, añejos en la tradición hispánica colonial de las botas, sotanas y chiripás. Este gobierno "nacionalista" con olor a petróleo, tenía cuatro ministros, sobre un total de ocho, ligados a la Standar Oíl y había derrocado a un gobierno nacional y popular en las vísperas de la sanción de las leyes de nacionalización petrolera. Para ellos, reivindicar la "patria", según esa tradición norteamericana sustentada en familias de "abolengo" del interior, consistía en reemplazarla Constitucion de l853 por la Carta del Lavoro Musoliniana, hacer el saludo nazi en los desfiles y si era posible restaurar los abolengos y títulos nobiliarios abolidos por la Asamblea de l813.
Sin embargo ese proyecto no pudo imponerse. El liberalismo oligárquico expresado en el general Justo, se impuso a los devaneos fascistas del general Uriburu, y el fraude, por supuesto "patriótico", devolvió a la vieja clase dominante el poder. Y el concepto de Patria que ella, la clase dominante sustentaba, lo expresó el vicepresidente Julio A Roca (hijo) en el club Argentino de Londres en l933, al consignar que la Argentina, desde el punto de vista económico, se podía considerar parte del Imperio Británico. ¿Porque eso? Porque la clase dominante, ante la crisis mundial, y el peligro de no poder vender sus vacas, optó por llamar a las cosas por su nombre y reconocer públicamente la condición de Nación vasalla, antes oculta, lo que significaba que renunciaban al concepto de Soberanía tal cual lo habían manifestado y dado su vida los patriotas de la independencia. Luego la Historia los pasó por encima y cuando el pueblo se sacó la "venda" de los ojos, otros vientos empezaron a soplar y se sucedieron gobiernos que cuando intentaron tomar decisiones políticas que reivindiquen la soberanía, los sectores dominante otra vez, como históricamente sucedió, propiciaron golpes de Estado, utilizando a las fuerzas Armadas como reaseguro de las supuesta reservas morales del país.
Pero llegamos al momento actual, después de la entrega de la soberanía por parte de Carlos Menem, que el Gobierno de Néstor Kirchner primero y de su esposa Cristina después, aplicaron políticas nacionales de recuperación del patrimonio del Estado para que de a poco, la impronta nacional le otorgue un tono de legitimidad cuando hablamos de Soberanía.
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