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13/06/2011
EL OTOÑO POLÍTICO
Tanto en la Naturaleza como en la política, se suceden las distintas estaciones con sus características bien definidas. En la Naturaleza, el otoño tiene la particularidad de que sus especies se van despojando de las floraciones que ya han llegado a su vida útil. Y en la política pasa lo mismo.
Hay organizaciones partidarias que han llegado casi al límite de sus ramificaciones y lentamente las "hojas" de estas expresiones políticas se van añejando y cayendo en el fin de su vida útil a pesar de los numerosos "injertos" a que son sometidas. En nuestro escenario político el síndrome del "bipartidismo" provocó la ilusión de nuevas fuerzas alternativas.
Pero la construcción política exige mucho más que simple voluntad de ejecución y políticas de marketing. Y es así como después del certificado de defunción que se les hacía a los partidos tradicionales después del 200l y 2002 con el "que se vayan todos", los partidos tradicionales son los únicos que han quedado en pie y a pesar de que han perdido sus "ramas" más importantes al llegarles su otoño, todavía con el peso de la Historia, y con las viejas plataformas y slogans, se presentan a la lucha electoral como las "nuevas alternativas". Estas han quedado relegadas a determinados distritos, encapsuladas por sus propias limitaciones a la hora de desplegarlas en el escenario nacional. Entonces se repliegan al distrito más importante donde piensan se dará la batalla electoral más importante: la Pcia. de Bs. As. y la Cap. Federal.
Ante esta perspectiva, la coalición progresista de Hermes Binner ha preferido hacer su elección personal con sus posibles aliados distritales son candidatos mediáticos expectantes, como Luis Juez en Córdoba y Pino solanas en la Cap. Federal. En cuanto a Macri, que no supo o no pudo construir un proyecto nacional, se refugió en su "coto" privado del Gobierno de la Ciudad dejando a sus electores en el orden nacional librados a su conciencia. Que dirán tanto Miguel del Del, y Nito Artaza que han quedado solo con sus brillos farandulescos como expectativa electoral.
Pero el espacio de centro derecha no quedó huérfano de ninguna manera. Antes de que el "invierno político" desnudara todas las limitaciones de la UCR, y su estancamientos en las encuestas fueran tan evidentes, se apresuró Ricardo Alfonsín a configurar una alianza de distinto "pelaje", pero que a la hora de llenar un vacío en la centro derecha le vino como anillo al dedo para por lo menos a conformar las expectativas de un sector que se había quedado sin referentes a la hora del "renunciamiento" (léase fuga) de Mauricio Macri a la Cap. Fed.
Lo curioso y paradójico del caso que Alfonsín apele a una alianza cuyos preceptos ideológicos mas importantes eran la carta de presentación de Ernesto Sanz, con quien se molestó mucho al disputarle en una "pre-interna" su candidatura. Sí en ese momento (hablo de Marzo de 2oll), eran incompatible, que fue lo que pasó para que ahora así lo fuera? Acaso Javier Gonzales Fraga es distinto a lo que representaba Sanz? Además el candidato a Vicepresidente formaba parte de los equipos de Duhalde y de De Narváez.
De todos modos no a todos los radicales entusiasma la idea de la estrategia elegida. Algunos expresan que el acuerdo "desnaturaliza" la esencia del partido, mientras otros añoran el pre- acuerdo con los Socialistas. Los mentores de esta nueva alianza pretender instalar la idea de que en realidad el eje de la campaña estará puesta en la consigna" republicanos versus populistas" y no la idea de que se enfrentan la derecha contra la izquierda.
Este espacio ocupado ahora por Alfonsín y su nueva alianza, no es nuevo en la política argentina. Ya en la década de los 90 el menemismo absorbió ese segmento que sumado al peronismo conservador le permitió estar en el poder por casi una década, con los resultados a la vista. En esa centro derecha se notan dos ramas: una de pensamiento liberal en lo económico, más empresarial, y otra más tradicional y conservadora. El peronismo de derecha se hizo cargo de esta última, mientras que el componente liberal quedó un tanto disperso porque se desprestigio el concepto de liberalismo en manos de Menem. Lo que quedó en la centroderecha es el "instinto" de los votantes. Conservador y antipopulista.
En ese segmento es donde está ubicado el voto que quiere cooptar Alfonsín con su alianza con hombres del liberalismo.
Otra expresión de la derecha peronista, es Eduardo Duhalde que va recogiendo como si fuera una "ambulancia política" los heridos y resentidos de un peronismo disidente que fracasado en cada instante en su intento de aglutinar caudillos territoriales con votos propios, pero que no termina de consolidar una alternativa novedosa ya que sus principales componentes fueron la expresión más acabada de la llamada "segunda década infame" menemista donde se regaló el patrimonio del país. Encima postula para Vicepresidente a Das Neves que protegía una elección teñida de corrupción demostrada en el Colegio Electoral.
De todas maneras a lo que aspiran los candidatos de la oposición es poder llegar bien posicionados para disputar una presunta segunda vuelta y polarizar los votos antioficialistas. Pero volviendo al principio, el "otoño político" está denunciando demasiadas precariedades a la hora de la exposición de plataformas de gobierno, no solo en la denominación de los cambios a realizar, sino también en la instrumentación adecuada para poder llevarlas a cabo.
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