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21/10/2011
EL DÍA QUE LA T.V. MATÓ A LA POLÍTICA

Nadie puede discutir que la imposición de imágenes dentro de un escenario familiar o social provoca mucho más atracción que cualquier otro medio de comunicación, ya sea escrito u oral. Pero a su vez es inversamente proporcional a la capacidad de reflexión pues la velocidad de las mismas conjuntamente con el mensaje hablado, determina que el receptor, o sea el televidente, solo perciba con mucha más emoción que razón el contenido de dicho mensaje.
Resulta que nuestro país simula tener Canales de TV ya sea en forma "abierta" o por cable, de una variada y profusa programación.
Si hasta podemos ver programas de chimentos, de baile, cortes de manzanas, concursos infantiles protagonizado por adultos, atosigarnos de fútbol 4 o 5 días a la semana de mediocres partidos, comentados por mediocres "sabedores" del tema que relatan lo obvio. También hay almuerzos programados, con entrevistas programadas y con preguntas programadas dichas supuestamente con investidura de "periodismo audaz".
Ni hablar de los noticieros que se pelean por dar en primicia el último choque en la Panamericana, o en relatar el último asalto del día, dramatizando la noticia para incorporarla a la agenda política de la oposición. Y también algunas cosas más, como las película o series con mensajes subliminales donde los actores luchan por imponer " la ley el orden", como si fuese privativo de un funcionamiento de una sociedad que no es la nuestra, ni en costumbres ni valores.
Y la política? Dónde está la política en la TV? Porque no podemos llamar políticos a los programas que día a día congregan a periodistas alquilados que entrevistan supuestamente de una manera democrática a los candidatos del oficialismo y de la oposición. Falso.
Dónde están los debates políticos en la T.V? No está mal contarles a nuestros hijos que en esta tierras, alguna vez, se caracterizaron por la enorme avidez política de sus ciudadanos, estimulada por Canales de TV capaces de producir dos o tres programas semanales donde se discutían planes de gobiernos, proyectos, ideas que ponían a consideración de los espectadores para que ellos evaluaran per se, y no que le dieran la conclusión final de un pensamiento envueltos en la bruma de una grandilocuencia sumamente difícil de interpretar por el común de los ciudadanos. Fíjense que aun en la barbarie periodística de Grondona y Neustad, servía para darnos cuenta de la ignorancia, la estupidez, y la mala fe de muchos políticos, mientras a nuestras espaldas se hipoteca un país entero.
Hoy en cambio, el olímpico desprecio a la sana discusión política ha impuesto una prédica muy peligrosa en los medios de comunicación, pero en especial en la TV. Y esta prédica es: "a la gente no le interesa ver programas políticos". Los nuevos dueños o las empresas que se apoderaron de los medios, han cometido la tropelía del despojo de la pantalla a la política seria.
Pretenden imponernos una historia al revés. O confundir el efecto con la causa. Por eso el desinterés por la vida política ha sido estimulado por los medios de comunicación por medio de un bochornoso sistema: dirigir el interés hacia las ideas idiotas, el pensamiento anodino hacia el entretenimiento estúpido y consumista. La gente en general ve TV para "matar" el tiempo, en vez de que sirva para vivir mejor.
Cuando la TV abierta aportó lo suyo en programas centrales con participación de todos los sectores políticos, con discusión de leyes y formas de gobierno, los argentinos y en especial los jóvenes, modelaron de otra manera su participación en la política, sus lecturas, sus sueños de futuro. Antes, mucho antes de la televisión, la humanidad contaba con los libros. Hoy cuenta con los libros y la TV. Porque esta ha decidido marginar a la sociedad de todo aquello que huela a política seria?
Y así fue que abandonados y excluidos de la participación política por los medios de comunicación, y abandonados y excluidos, por los propios políticos, que no hablan de política, sino de elecciones, cargos y "roscas", los argentinos se arro0jaron a la tierra de nadie. Ahí, donde reina Tinelli, Rial, Sofovich, Mirtha, y otros especímenes.
Ya ni siquiera existen aquellos programas cedidos a los partidos políticos, que fueron sepultados por la privatización de los canales y por la confusión entre empresa y prensa.
Es que ahora los pensadores del capitalismo feroz, no titubean en propagandizar la explotación del hombre periodista, machacan en la banalización de los medios con un discurso de resignación. "Es lo que tenemos" proclaman. La demanda por ese producto banal de chismografía y escándalo, es universal y casi irresistible. Hasta tal punto que el medio de información que se abstuviese de modo sistemático de suministrarlo a sus clientes", se condenaría a la bancarrota económica ya que las empresas que ponen la publicidad se rigen por la rentabilidad y no por la adhesión de calidad. Porqué en Concordia no hay un programa político? No es por la voluntad de algunos periodistas. Es por el no compromiso delo Canal Vernáculo que tiene temor de ver afectados sus intereses.
Por eso salir de la miseria intelectual, la ignorancia, la falta de democracia a la hora de difundir las ideas, y dejar de padecer el adormecimiento social es una necesidad imperativa si no queremos ser simplemente unos esclavos mentales del siglo XXI. |